martes, 13 de septiembre de 2016

Reescritura Madre




Reescritura Madre de: John Berger
por: Megam Mori 
  
29/08/2016


Mirar su foto era como meter el dedo en el enchufe, te sacudía todo el cuerpo hasta terminar con una patada directo al pecho. Cada vez que la recordaba, no podía dejar de sentir un avasallador pesar, una tristeza que sólo con los años logré aminorar. 
Hacía tiempo desde aquellas veces donde me encontraba perdido en su sonrisa. Ella se veía feliz, sencilla, llena de vida, sin indicios de que iba a pasar sus últimas décadas en un abatimiento melancólico impostergable. 
  
De chico siempre soñaba que me llevaba a recorrer la ciudad, transitando por zonas remotas, hasta alejarnos y llegar a un pequeño bosque de nogales, donde me contaba, al pedalear, historias ancestrales de personas que una vez vivieron en las chozas al costado del camino. Otras, simplemente soñaba que la veía cocinar, siguiendo las recetas con soltura y gracia, mientras yo me deleitaba con el aroma de sus postres. Luego despertaba, y me daba cuenta de que eran puras fantasías. Ella apenas se levantaba de la cama. Ya no me iba a acompañar a recorrer el bosque, y habían quedado en el pasado los días en que degustábamos una comida juntos, en familia. Era inútil mantener las esperanzas. Estaba perdida.  
Mi madre fue diagnosticada con trastorno depresivo a una joven edad. Primero pensaron que su pérdida de interés se debía a su estado anímico, ya que nunca consumía carnes, y que era algo pasajero.  Pero en cuestión de meses, su estado se había agravado y los fármacos apenas lograban mantenerla despierta y consciente. 
  
Mi padre le profesaba un amor digno de mención, se desvivía por ella. Trabaja más de lo que debía y cuando no trabajaba, la llevaba a cada especialista que encontraba o que le recomendaban que pudiera salvarla. Con los años tuvo que aceptar el hecho de que ella ya no volvería a ser aquella muchacha de la que se había enamorado, -aquella que pintaba acuarelas cuando no podía dormir, y se desvelaba solo para terminar su obra- por lo que terminó apagándose, como una vela que se consume. 
Su grado de obsesión con la enfermedad de mi madre, lo llevó a estar inexistente en mi vida. Con el tiempo, mi vulnerabilidad infante se vio obligada a desaparecer, y comprendí que, al estar mis padres ausentes, estaba por mi cuenta en el mundo. 
  
Me fui de mi casa a los 15 años. A los 17, logré ver publicado mi primer relato. Gracias a los cuentos que escribía, podía solventar la vida que llevaba. Había descubierto los vicios de los hombres y la escritura me ayudaba a tragar esa gran pastilla que cargaba en forma de pasado. 
Escribía para sobrevivir. A veces, escribía para ser feliz, para entender. Me tomó varios años ponerme a reflexionar sobre lo que yacía detrás de esas palabras. 
  
Ahora, siendo un escritor consagrado, entiendo que mis historias de aventuras y fantasías no son más que los deseos de aquel niño apaciguado de haber vivido al menos, una de ellas junto a su madre. 
Pasaron un par de años desde que ella falleció. Recuerdo haber recibido una llamada del centro psiquiátrico donde estaba internada, cuando aún seguía con vida. 
  
Tardé dos días en llegar. Todo lo que pudieron decirme es que hacía una semana que se la pasaba sollozando y lamentándose. Al entrar en la habitación, veo sus ojos rojizos y húmedos, posarse en mi semblante. Ella sabía quién era yo. Con una mueca curva, intentando formar una sonrisa, me observó. Me acerqué. “Hola Mamá”, la saludé, sentándome a su lado. No pude evitar sentirme afligido. Abrumado por la culpa sólo podía pensar que debí estar ahí para ella. Debí permanecer a su lado por más tiempo.  Decirle más veces cuánto la quería y haberle leído alguna de mis historias. Historias que ella nunca conoció y que ya no podrá leer. Historias que expresaban fervientemente mi deseo de haber compartido una vida normal con ella. ¿Se hubiese sentido aliviada al leerlas como yo al escribirlas? Aun así, podía sentir que ella jamás me culpó por haberla abandonado. Siempre que se encontraba a sí misma, sólo profesaba amor, nunca un reproche. Si los tenía, eran para con ella misma. 
Mi visita fue por un tiempo fugaz. Un mes después, escucho la voz de mi padre al teléfono. Apagado como hacía años estaba me da la noticia: mamá había muerto. No pudo superar su depresión y ésta había acabado con ella. 
Mi padre fue quien más sufrió las consecuencias de su enfermedad. No lo supe en ese entonces, era demasiado joven para comprender lo que ocurría. Sin embargo, antes de encontrar mi escape creando mundos ficticios, sólo lograba obstinarme pensando que lo que mi madre padecía era parte de un mal sueño, del que me costaba despertar. 
Al fallecer mi madre, mi padre se encontró aliviado. Había encontrado paz. Algo que jamás admitiría ya que estoy seguro, él no se hubiese exonerado con un sentimiento semejante. 
Esta mañana, al levantarme, volví a mirar aquella foto, después de colocar la recién llegada urna color terracota perteneciente a mi padre junto a la urna que portaba las cenizas de mi madre. Por fin tendrían descanso sin las condescendencias que tuvieron en vida, juntos por la eternidad. 


martes, 16 de agosto de 2016

Sobre mi.

10/08/2016

Ella es Megam, tiene 22 años. Si alguien la conoce sabe que prefiere que le digan "MEG", así de corto y simple. Un afecto que le diga Megam suena a que la están retando, ella lo siente así.

Tiene recuerdos de libros y lecturas desde su infancia, ya que su mamá es una gran lectora, y con los años le ha transmitido ese pasatiempos a ella.
Megam ha cambiado las temáticas de sus lecturas a lo largo de su vida.
Su principal  mayor recuerdo fue haber leído un cuento corto: "El Extraño" de Howard Phillips Lovecraft, a los 15 años (un amigo se lo había recomendado) y quedó fascinada con el relato, principalmente con ese final tan vívido e impactante.

Desde allí ha leído todo lo que pudo de dicho autor. También trasnochaba con cuentos de literatura amateur, hasta que se decidió por comenzar a escribir algo. Siempre le pareció que su escritura era una imitación inconsciente de su querido autor, pero era inevitable.
Sentarse a leer a las 3, 4 de tarde, con el sol atravesando la ventana, escuchando Screamworks de HIM, y por las noches, sin la luz natural pero, a veces, le daba más tiempo para terminar más capítulos. 
En cuanto a lo que escribía, eso varía según el momento de su inspiración; Una vez tuvo un sueño y al despertarse, lo primero que hizo fue agarrar un papel y una lapicera que tenía en la mesa de luz para anotar todo, la mayor cantidad de contenido que pudiera recordar.

Sin embargo, a veces, se le hacía dificultoso, se entorpecía, ya que las ideas venían demasiado rápido en su cabeza, y su mano no podía acompañarla a la misma velocidad.
La mejor, bueno, la manera más cómoda para ella, es escribir en un blog (ACÁ), online. Es más fácil inspirarse, prestar atención a lo que está haciendo, re leer y corregir. Así está más atenta.
Así ha escrito algunas breves reseñas-personalmente objetivas- sobre algunos cuentos o relatos que ha leído.

Su idea es hacerlo con frecuencia, aún está en eso -y con lecturas pendientes.

Últimamente está leyendomuchos cuentos clásicos (como el extraño caso del Dr Jeckyll y Mr Hyde) y muchas antologías (de terror, como cuentos de fantasmas) o autores de esta época, de esos libros que aparecen frente a nosotros y una vez que los empezamos es imposible detenerse. Como "Demonio de Libro" de Clive Barker.

Megam prefiere los relatos de misterio, de terror y suspenso, algo con sorpresa, que sorprenda al lector, que tengan un poco de ironía, fantasía a veces. Las novelas románticas no son lo suyo. Le gustan aquellos relatos que la hagan pensar, reflexionar, y esas ideas tan originales o tan bien ejecutadas que aunque a veces el cuento se vuelve largo o un poco pesado, luego uno sólo recuerda su esencia y le termina gustando.

Como es el caso de "El muro de Settler" de Robert A W. Lowndes. O relatos como los de Arthur Connan Doyle, Oscar Wilde, etc.

Esos libros o autores que te hacen pensar y querer autosuperarte, para escribir algo así de bueno.

Dentro de sus metas, pretende leer la mayor cantidad de autores posibles (autores, libros, novelas, cuentos, etc) para pode abordar varias temáticas a la hora de la escritura. Para entender mejor y poder desarrollar así sus ideas. 
Aunque por el momento, su escritura está detenida. Está esperando...


martes, 21 de junio de 2016

- Can I ask you some sort of personal question?
- Yes, of course. Ask.

- Well, I'm a bit confused. Do you like me? Or are we just friends? Why we started talking in the first place?

I know it's been a year already, but I mean.. What are we doing here right now? Why are we here now? 
Can you get me out of my confusion?

lunes, 20 de junio de 2016

CONFUSED AND DOOMED

¿Y si le escribo? - No, mejor no
Pero hay cosas que todavía no me quedan claras.

¿Somos atraídos mente-a-mente, sólo por nuestras ideas y pensamientos? o ¿Mente a cuerpo? ¿Cuerpo a cuerpo?

¿Él buscará satisfacer su hombría y apetito sexual conmigo, por el hecho de ser mujer? o ¿Para eso buscará a otra del sexo femenino y yo sólo seré una aliada, con la cuál el comparta sus dudas y preguntas sobre este mundo tan confuso?

¿Seré su desagüe de pensamientos y también me querrá poseer por el hecho de ser humano? O tal vez, simplemente le gusto, en su extrañas maneras, que no comprendo.

Pero ciertamente, está claro que no tiene intereses superficiales, pues ya habría hecho algo al respecto.

Y yo, ¿Qué busco? 
Creo que ENTENDER. Para amoldarme a sus deseos. 
Tenerlo cerca, pues su mente me intriga. 
Mantenemos conversaciones serias, porque se puede. No hay lugar a hipocresías y aún así, hay tanto que no sé. ¿Qué cosas me ocultará? ¿Cuáles debería yo saber?

Y si vemos todo desde una perspectiva superior, "the whole picture" , los meses que pasan entre cada charla- sobre el individualismo, sobre la humanidad, el universo, la naturaleza, la religión, la mediocridad o las aficciones- No son nada. Para el mundo tan basto, y amplio, para la historia misma, para lo eones del tiempo, no es nada.

Yo sólo quiero saber.

Preferiría tener esas conversaciones existenciales y que van más allá del entendimiento de las personas, personalmente. 
Sería más entretenido.  El feedback sería diferente. Hablaríamos más. Compartiríamos más, y por sobre todo, escalaríamos hacia un nivel de confianza aún mayor.
Creo que eso es algo que aún nos falta. Que cuesta construir. 
Más confianza.

¿Qué buscamos?




sábado, 28 de mayo de 2016

I'm going to puke if I keep on thinking of you..

martes, 5 de enero de 2016

El Muro de Settler

Esta historia llegó a mi a través de un libro que recopila historias viejas (es decir, que muchas de ellas se publicaron en revistas del palo como la Weird Tales) basadas en el mundo lovecraftiano, historias donde podríamos decir que el Necronomicón es algo así como lo es el soundtrack para una película. 

Esta historia, 'El Muro de Settler' es un cuento corto, escrito por Robert A. W. Lowndes, la cuál apareció por primera vez como "El muro largo" en Stirring Science Stories, en Marzo de 1942, bajo el seudónimo de Wilfred Owen Morley. 

Para mi fue un placer poder descubrir un cuento de este tipo. 
Primero, y claro está, porque está relacionado a la obra de Lovecraft, mi escritor favorito. Segundo, porque el autor lo relató de una manera que me agradó, fue honesto en sus correcciones -siempre en la piel del personaje claro- se dirigía a uno con sus dudas en ciertos puntos, pero satisfecho de su resultado hasta el momento, supongo que Robert lo hacía apropósito, pero me gustó el toque que le daba al relato. Fue conciso en ese punto, clarito y al pie. 

Tercero, y lo más importante (además de una buena redacción) la historia. De una trama original como hacía tiempo no leía. 

El cuento trata de dos personajes principales, Clyde (el narrador) y su amigo y compañero de viaje, Will, los cuales se hayan en medio de un campo, o granja y se topan con un MURO. Éste comenzará a despertar su curiosidad y a atormentarlos un poco por así decirlo.  Ya que pronto descubrirán que el mismo no tiene ni comienzo ni fin, no se puede escalar, no se puede cavar sin turbar la mente, enfermar y volverse loco, y por sobre todo, sólo tiene UNA cara. 

Los personajes descubrirán que ya se ha intentado todo, y que los pueblerinos de aquel lugar de Nueva Inglaterra, sólo decidieron ignorarlo y estar en paz. Sin ser curiosos, sin molestar al muro,y que hubo otros que sucumbieron ante el mismo, y ya no viven en este mundo.

En medio del relato, se hace mención a "un escritor de Rhode Island" (claro está que es nuestro Howie, digo Howard Phillips Lovecraft) y que éste le había contado cosas que no pueden repetirse a un personaje que ya había fallecido en el relato.

El Muro de Settler es una alegoría de lo que representaba el mundo de Lovecraft, con sus cosmos de otros mundos y de ese temor a lo desconocido, a la oscuridad, a lo ajeno. Era tan perfecto que no se entendía con las leyes que rigen nuestro mundo humano. 
Y nos transmite aquellos miedos más viejos de la humanidad, dejándonos atónitos.

El relato me pareció interesante, entretenido y a pesar de que el final no fue el gran final, me pareció una buena historia. De esas historias que no hay otra manera de que sucedan. Pero si uno desea puede escribir algo a partir de ella, así como también podríamos escribir teniendo al Necronomicón como única inspiración. 
(prometo escribir algo a futuro, utilizando alguna citación sobre el mismo).

Para aquellos que no lo han leído, y les gusta el mismo tipo de lectura que a mí, se los recomiendo. y si lo has leído, sabes que no has perdido el tiempo.

Fuente bibliográfica: el Necronomicón. La Factoría de Ideas, Exprés - 10°Edición. 

*escribo esta reseña antes de ir a dormir, a la 1:14 AM - lamento si está falta de argumentos. Ampliaré luego*


MEG-

jueves, 31 de diciembre de 2015

Cierre Fin de Año

Llega ese momento en el año, el 31 de Diciembre de cada año, donde uno se sienta a reflexionar sobre lo que fue el año viejo, todo lo que pasó, lo que hicimos, lo que logramos, lo que perdimos. Aquellos sueños realizados o aún pendientes, las nuevas promesas para el año que está entrando, deseoso de empezar y atropellarnos furiosamente, porque seamos honestos, cada vez, siento que es año nuevo más rápido. 

Pero eso no significa que sea algo malo, todo lo contrario; siento que son nuevas oportunidades que se nos dan, porque me pongo a repasar mentalmente todas las cosas por las que estoy más que agradecida, y (tenía una lista, alegremente digo que muy extensa, sobre todas las cosas por las cuales fui la persona más feliz durante el 2015 y pues, no la tengo conmigo ahora, así que haré este post con vanos recuerdos de mi mente) y como comentaba anteriormente, hay algunas cosas que agradeceré pero que dejaré sólo conmigo, no hay necesidad de compartir todo lo que pasó en mi vida con el mundo, ya que sólo me interesan a mí.

El 2015 fue un año que, si lo fraccionamos, hay muchas cosas que decir. Me he mudado, empecé a convivir con mi hermano, solamente nosotros dos. He tenido oportunidades por las cuales me siento muy afortunada, y que pienso que más allá de llamarlo "meramente suerte" creo que en éstos últimos años de mi vida, yo he forjado mi propio destino.

Hay muchas personas que no "creen" en el poder de la mente y el pensamiento; En la ley de la atracción, en nuestro poder de voluntad. No es fe ni nada divino, es simplemente, como funciona el mundo. Cómo nos desenvolvimos hace que seamos quienes somos ahora, en el presente.

Es por eso que agradezco, siempre, cada ínfima cosa que me pasa, que tengo, que veo, cada brisa de aire, cada cosa que llega a mí, que disfruto, que siento o que saboreo. La vida está para disfrutarla, vivirla. Va solo hacia adelante, y todos sabemos que estamos condenados, pero no sabemos cuando vencemos. Sí, porque tenemos un vencimiento. Por lo menos nuestro envase en este mundo, es decir, nuestro cuerpo lo tiene.

No me quiero poner a filosofar, cosa que siempre termino haciendo, me voy por las ramas y este no es el objetivo de lo que me senté a reflexionar.

Volviendo a lo que me dejó el 2015 que ya está en su atardecer, el último atardecer de un año impar, (vaya, porqué no traje mi lista conmigo) Digo que la mejor idea de empezar este año que está llegando a su fin, fue anotar todas las cosas buenas que me iban pasando, para repasarlas hoy, justamente hoy, y agradecer. Para ver TODO el panorama, como dicen "debes ver toda la imagen, no solo una parte" y admito que fue un año positivo.

Pude rendir materias que me faltaban, conseguí un trabajo en un lugar excelente, conocí personas nuevas, afiancé mis amistades (cosa que creo que es importantísimo y ojalá este año que entra se repita y amplíe) e hice algunas amistades nuevas, logré muchas metas personales, me independicé, logré cerrar etapas que tenía abiertas de tiempo atrás, festejé lo que tenía que festejar, lloré, reí (río mucho, cada 15 segundos según una persona que trabaja conmigo) y también me he decepcionado. Pero en este repaso, destaco más cosas positivas que negativas.

Temas de amor no voy a hablar.

En cuanto a esos altibajos, perdí a un ser muy importante y especial para mí, al cuál extraño todos los días de mi vida, y aún más estando aquí en casa de mis padres. Su ausencia se nota mucho, y aún así, aveces olvido que ya no está, y llego a mi casa esperando que me reciba, escuchar su ladrido o ver su cola moverse entre las sombras o entre las plantas, pero luego recuerdo que ya no forma parte de este mundo, y me entristece. No he terminado de llorarlo y a pesar de que sé que la vida es así, que algunos tienen una vida más fugaz que otros, no deja de afectarme y me pone feliz haber compartido todo lo que compartí con él.

Somos personas que estamos llenas de luz, hay algunos que tienen oscuridad, pero, todos la tenemos.  Lo que nos diferencia es si elegimos quedarnos en la luz, o en la oscuridad. 

Yo por mi parte, siempre voy a estar en la luz, teniendo la honestidad como uno de mis valores fundamentales. Ser positiva, buena persona, tener conciencia la mayor parte del tiempo sobre TODAS mis acciones, en especial aquellas que puedan llegar a perjudicar a algo/alguien.

Y así, llego a pensar en mis objetivos para el 2016.  No voy a hacer una lista.
Hacer una no tiene sentido. ¿De que sirve tachar algo solo para verlo tachado? Prefiero sentir, vivir, y cuando haya logrado o cumplido exitosamente con algo, que mejor manera de recordarlo que con una fotografía, un texto o algo que remita a que eso ocurrió. Es preferible algún tipo de evidencia más allá del mero recuerdo de nuestra mente, que tachar aquel objetivo en una lista.

Es por eso, que en este nuevo año, quiero aprender, viajar, disfrutar de mis amistades. Amar, y crecer como persona. Seguir siendo yo, y darle algo al mundo. 
Espero poder reducir mi impacto negativo en la tierra como ser humano y lograr hacer algo que me llene, y seguir siendo luz. Rodearme de personas de las cuales pueda aprender, querer y divertirme. Y seguir siendo feliz. 

Ah y también, poner mi mejor voluntad para volver a entrenar, cosa que abandoné por un par de meses por, bueno, por vivir. 

Que "estar ocupada" no sea una excusa para no hacer. Esa va a ser mi mayor meta en este 2016-

Les deseo a todos que puedan encontrar una razón para ser felices, que se vayan a dormir con una sonrisa y con una meta para despertarse al otro día. Que sean buenas personas. No lastimen, no sean tontos tampoco, y que cuiden el planeta en el cuál vivimos, ya que está sufriendo y nos afecta a todos. Este 2016 seamos responsables y felices. La vida es hermosa! Viajen, quieranse, disfruten. Y rodeense de gente positiva. 

MEG-



martes, 27 de octubre de 2015

involución procrastinada

Hoy en día, donde todos  somos un número... Ahí radica la importancia de las personas, de la amistad, el amor, el compromiso laboral. Donde todo se volvió tan rutinario y falto de afecto y gracia que hasta Ambrose Bierce se sorprendería.. Pero yo no me sorprendo de su genial diccionario. Porque a pesar de que ciertas cosas que él escribió -definió en términos propios, a veces de  terceros, especificando el caso, con tanto humor, inundado de ironía y absoluta razón- quedaron obsoletas, el mundo sigue siendo igual de ridículo.

Claro que la cuestión está en cada uno de nosotros si cambiamos o no este aspecto. 
 Porque, si somos honestos y un poco conscientes, el mundo nos arrastra, nos toma, nos traga,  nos digiere y nos expulsa, transformados. Nos volvemos procrastinadores, y eternamente estamos posponiendo cosas, hasta la vida misma. Nuestras pasiones y deseos. Nuestros talentos e inclusive nuestros sueños.

Por eso, está bueno de vez en cuando frenar, mirar nuestro presente, nuestro pasado para entender cómo es que llegamos a el si aún no lo sabemos y tomar acción al respecto. Decidir, pensar, compartir, dudar, preguntar, escuchar, comprender.

El futuro siempre es incierto, pero no podemos negar que hay veces en que es transparente, previsible, obvio. Que es el resultado de lo que prensamos y sentimos. Somos energía, luz, amor, y algunos son lo contrario- oscuridad, negación, rencor.

Abramos nuestras mentes, el alma. La cabeza con las neuronas y evolucionemos como especie , como seres y personas. Como criaturas capaces de amar y comprender.  Porque va a llegar un momento en que no quede sustancia material que nos de poder, sino capacidad intelectual -y emocional - que nos de experiencia, vida y credibilidad. Respeto y osadía.

Seamos conscientes de como vivimos y hacia qué mundo vamos.-

MEG-

jueves, 22 de octubre de 2015

recogiendo mis frutos- hoy ingresé al nuevo mundo: mundo adulto

Hoy, oficialmente entré en el mundo adulto. 
Hoy comenzó mi primer día laboral propiamente dicho, para un puesto determinado. Con posibilidad de crecimiento laboral- y personal- en una importante empresa de Argentina. 
Qué decirles? 
Primero que estoy abrumada por la cantidad que cosas que me estuvieron diciendo, mostrando, enseñando. Por todas las personas que conocí. Por la empresa misma. 
Porque es algo serio. Porque la empresa es fuerte. Porque voy a tener mi primer sueldo. Mi propio dinero. Y todo por mérito mío. Porque (y les agradezco enormemente por siempre) mis padres me han dado la posibilidad de mandarme a estudiar eso que elegí, hoy en día, haber quedado para semejante empresa, puesto, etc, siento que es por mi propio mérito. De mi esfuerzo y de haber juntado mis fuerzas para animarme, para salir de mi zona de confort donde estuve, prácticamente, desde siempre. Es un paso que di como persona a partir de mis conocimientos y de mis capacidades.

Segundo, que hoy en día, y para todo el futuro que me espera, mi vida corre por cuenta mía más que nunca, porque voy a estar creciendo en el mundo (¡el gran mundo laboral!) y voy a valerme por mí misma, por mis aciertos y responsabilidades. Y seguramente tendré mis fracasos, pero hoy no voy a hablar negativamente de lo que podría pasar. Porque es un día en el que estoy feliz. Feliz por ver los frutos de mis esfuerzos y de los esfuerzos de todos aquellos que me acompañaron e hicieron posible que llegase hasta acá.

Hoy estoy viendo cómo mi vida pasó tan rápido frente a mí, en estos minutos que expongo mis pensamientos. Porque uno se está preparando constantemente para el futuro. Para que llegue listo y llegue bien a tener una vida adulta e independiente. 
Porque naciste, te criaron, te mandaron al colegio, estudiaste, elegís una carrera, la cursás, empezás a interiorizarte con todo eso que estás aprendiendo y así te vas preparando para algún día tener EL trabajo, o un trabajo que te permite llegar a ESE trabajo, y yo, yo que estoy a tres materias de tener mi título, ya empecé mi trabajo, EL trabajo. No puedo estar más conforme con la empresa donde ingresé.

¡¡Y eso que hoy fue el primer día!! 
Admito que fue muy abrumador como dije al principio. Tantas cosas nuevas. Todo un mundo aparte al que yo conocía.

Uno escucha hablar o lee sobre sus amigos, compañeros-conocidos en fin- sobre que entró a un nuevo lugar, que está trabajando, que el recibo de sueldo, que los aportes jubilatorios, que se quiere ir de vacaciones... bla bla bla. Claro, hasta ahí todo bien, todo claro. Se entiende. Pero... Cuando en la empresa empiezan a contarte todos tus beneficios y responsabilidades con cuánto te van a remunerar, que tu obra social es tal o cuál o la prepaga esto o lo otro; que tus objetivos, lo que esperás de la empresa; que vas a pasar la mitad de tus días trabajando en dicho entorno; que las vacaciones pagas cuando te las vas a poder tomar y ni hablar cuando te explican lo que que vas a estar haciendo, se te comprime la cabeza y yo solo estaba acostumbrada a estudiar cientos de hojas por año para rendir finales y mirar peliculas en mi computadora, y me acostumbré a pagar los impuestos y el alquiler, y hacer las compras o mandados y cocinar, y así, podría seguir para atrás hasta cuando perdí mi primer diente o las navidades con papá noel....

La vida avanza vertiginosamente, de maneras que no suelo entender, porque hoy fue mi primer trabajo, y hoy se cumplen 28 años de matrimonio de mis padres, y cuando vuelva a mirar todo lo que he hecho y logrado tal vez esté con un bebé en mis brazos o en la otra punta del mundo comprometiéndome con un hombre para el resto de mi vida. 

Y hoy, hoy la vida es dulce para mi. 
Suele ser agridulce, pero hay que exprimirla como a una naranja. Aprovechar a sacar todo ese jugo que tiene, (tan dulce) y disfrutar de las experiencias.

Para cerrar esto, y siguiendo con el tema de vivir la vida al máximo en cada momento, en la etapa de reconocimiento (en la empresa, conociéndonos con otros compañeros y colegas, etc) uno de ellos (aprox 38-40 años) menciona una charla sobre el estrés, esas charlas motivacionales que no son largas y las encontrás en youtube.(tic, tec, no recuerdo como se les dice...) Da la casualidad que la había visto hace un par de años (3, 4... tal vez más) y le digo que la conocía y había visto. Y este hombre nos comenta que tiene dos hijos chiquitos y que llegaba de trabajar y tenía que atenderlos y estar con la familia y que -hace unos años eh- se le hacía pesado, hasta que un día se dio cuenta que su hijito de 6 ya no tenía 2 años, que estaba el doble de alto, que había crecido -a paso vertiginoso como dije que avanza la vida- entonces tomó la decisión de preocuparse, de ponerle buena cara a la situación no importa que, porque las experiencias de la vida, más allá que-en su caso, vuelva a ser padre algún día- no se repiten. porque si perdió de vivir los años de infancia con uno de sus hijos, por más que tenga más hijos, no los va a recuperar con aquel que los perdió.
Y darme cuenta de estas cosas, entender que hay que vivirlo al máximo, apreciarlo. No guardarse nada, no guardar rencores. Preguntar, atender, ser amable, ser HONESTO, respetar a las personas y juzgar lo menos posible, todas estas cosas, que comprendo en mis 21 años, hay personas que las descubren cuando tienen el doble de mi edad.

Es por eso que recalco la importancia de ser una buena persona y de vivir bien (con esto me refiero no a que mañana se termina el mundo, tiremos el televisor por el balcón y pongámonos de la nuca) sino que saber apreciar cada uno de los momentos que pasan frente a nosotros. Porque momentos malos van a haber siempre. Es la vida misma. No todo es color de rosa. Aunque, uno puede cambiar la cara, sonreír, elegir si darle mucha importancia o si, simplemente, se lo toma como un reto más, una meta, o un problema al cual al analizarlo, se hallará una solución.
Siempre digo, afirmo y creo muy firmemente que hay más de una opción. Siempre.

Solo depende de nosotros mismos. Porque nosotros creamos nuestra propia vida.
No hay que compararnos con los otros, o mejor dicho, no hay que comparar lo que uno tiene con lo que tiene el otro. Así, uno siempre va a estar en falencia e insatisfecho, y tampoco tiene sentido. Porque el de al lado puede tener una vida muy lujosa pero puede estar solo en el mundo, o ser una persona terrible, y yo puedo tener carencias pero personas que me aman, me respetan, me cuidan y una conciencia sana y buena moral. Y creo que valen más los valores que tiene una persona que la cantidad de dinero que tiene en su cuenta bancaria. Vale la experiencia misma.
Hay que animarse, salir de la zona de confort y, CRECER. Después de todo, de eso se trata la vida.

MEG-

lunes, 12 de octubre de 2015

Atardecer de luz

El hecho de estar aquí escribiendo es que el atardecer me inspira. 

La luz del sol siempre es una de las mejores fuentes de ensueño, de felicidad, me hace sentir contenta, alegre, me da consuelo y esperanzas. Me motiva.
Claro que aquello que me motiva es cuando toca tan delicadamente la arquitectura de la ciudad, mi ventana, las puertas de madera, las cuales se vuelven doradas y las sombras de todo lo que lo rodea se reflejan tan entretenidamente. Las paredes y las plantas. Los balcones. El reflejo del puro color en el cabello o aún mejor, los ojos, el color en los ojos de quién miremos. Puros. Algo molestos aveces por tanta luz en ellos, pero transparentes y naturales.
Nos avisa nos queda poco tiempo de día y nos convence de salir a disfrutarlo. Salir a sentir el aire en nuestro cuerpo, en la cara. Y que nos bañe con su luz, para ser parte de la escena. 

Pienso que es una de las mejores horas del día para fotografiar edificios. La arquitectura neoclásica presenta sombras que juegan, que se ven muy distintas a las de la luz de la mañana o del mediodía. 
La luz de la última hora del atardecer. Esa luz. Esa es la luz. El brillo. Acaricia a todo lo que toca. Es vida.

Por eso cada vez que me percato que está ocurriendo, la aprecio, la dejo entrar y la disfruto. Leo un libro junto a ella, meriendo, juego con alguna mascota, o camino. Paseo, vivo, corro, como, canto, sonrío. 
Sería una tremenda tontería dejar pasar de disfrutar de los maravillosos momentos que surgen cuando el atardecer se avecina. Es una hermosa parte del día que no tiene desperdicio. Jamás.

Cuando era chica, en el verano, nos recordaba que ya era hora de estar fuera de la pileta. Para comer, darse una ducha y salir al encuentro en la calle, o en la plaza o en el centro, con amigos, familia. De hacer lo que sigue y aventurarse a lo que se viene con la noche.

Aún así, ahora de grande, es una hora que marca un cambio. Nos da un respiro del día, a veces largos días laborales, o de mucho estudio, o días en que uno simplemente se siente abrumado y no encuentra mejor excusa para salir a disfrutar de un poco del aire de la tarde para ventilar sus pensamientos que con la perfecta luz del atardecer.
Es una oportunidad. Una manera de sonreír solo porque sí.
Es LUZ.


Parque Independencia, Rosario - Paisajista: Charles Thays.